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Un negocio puede cambiar de rumbo, pausarse o cerrarse por muchos motivos, y eso es parte normal de emprender. Si estás en ese punto con el tuyo, hay algo importante que conviene saber antes de dejarlo así, sin más.
Mucha gente cree que si deja de operar, de facturar o de usar la cuenta bancaria, la LLC simplemente "se apaga". No es así. Mientras no la disuelvas formalmente ante el estado donde está registrada y ante el IRS (Servicio de Impuestos, EE.UU.), la LLC sigue existiendo legalmente — y sigue generando obligaciones, factures o no.
Eso significa impuestos, tasas y penalizaciones que se acumulan año tras año, aunque la empresa lleve tiempo sin actividad real.
Si tu LLC es de un solo socio no residente y no presentas lo que corresponde (Formulario 5472, la declaración informativa obligatoria para LLC extranjeras unipersonales), la sanción por no presentarlo parte de 25.000 USD por año no reportado — y sigue subiendo cuanto más tiempo pasa sin resolverse.
A eso se suma, según el estado donde esté registrada la LLC, el impuesto mínimo anual, las tasas de mantenimiento y los recargos por no presentar el informe anual correspondiente. Todo esto sigue acumulándose de forma indefinida mientras la LLC no se disuelva formalmente.
Mientras todo está en regla, tu situación es privada. En el momento en que esa deuda pasa a gestión de cobro, deja de serlo: te localizan, y tu actividad en EE.UU. deja de ser algo que puedas mantener resuelto en silencio.
Cerrar bien evita todo esto. Y no es complicado si se hace a tiempo.
Cerrar una LLC no es solo dejar de pagar el registered agent (el agente registrado obligatorio en EE.UU.). Implica, en orden:
Si te saltas uno de estos pasos, la LLC sigue "viva" para el estado aunque tú creas que ya terminaste — y las obligaciones siguen corriendo.
Si estás valorando cerrar tu LLC, o ya lo decidiste y no sabes por dónde empezar, no lo resuelvas solo. Escríbenos y te decimos exactamente qué pasos te faltan.
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